Entrevista a Carlos Pellón: “La radiestesia cambió mi forma de ver la vida y enfrentar la muerte”.

Carlos Pellón es ingeniero y durante muchos años ha trabajado como Jefe del Departamento de Análisis Instrumental en una importante Empresa. Actualmente se encuentra jubilado, lo que le permite dedicar más tiempo a una de sus grandes aficiones: la radiestesia. 

Se podría afirmar que Carlos es uno de los más notables radiestesistas que hay en España, ya que es uno de los pocos que ha investigado las energías telúricas desde un punto de vista racional y científico. Así mismo, ha vivido experiencias que se escapan a todo raciocinio que le hacen sospechar que “hay un más allá” y que la existencia de otra dimensión es posible.

No podía dejar escapar la oportunidad de realizar algunas preguntas a este gran investigador en el campo de la radiestesia, aunque una entrevista es poco para empaparse de todos los conocimientos adquiridos por él a lo largo de estos años.

Carlos, ¿Cómo empezó tu interés por la radiestesia?

De un modo absolutamente accidental.

En la fábrica en la que trabajábamos, los directivos del equipo técnico comíamos juntos en una mesa desde la que se veía el nacimiento de un rio. Era tema de conversación el origen de sus aguas, lleno de leyendas como es lo habitual. Al ser el experto en instrumentación, intenté encontrar aparataje que permitiera aclarar su origen, pero en aquella época no había nada. En consecuencia decidí que si había zahories que podían hacerlo, yo también podía convertirme en zahorí, y así empezó todo.

La radiestesia ¿Cambió tu vida?

Lo que cambió profundamente como efecto derivado de ella, fue mi forma de ver la vida y enfrentar la muerte.

¿El ser humano es neurosensible al magnetismo de la Tierra? 

No conozco que en el cuerpo humano exista alguna zona sensible al magnetismo, tal como sí ocurre en algunos animales.

Antes de seguir contestando a tus preguntas, es importante aclarar un aspecto que considero fundamental. Normalmente se denomina “radiestesia” conjuntamente a las actuaciones del zahorismo y la radiestesia propiamente dicha. Es un error.

El zahorí capta unas señales definidas dentro del campo de fuerzas gravitatorio, que es bien conocido. Su órgano sensor está localizado en el oído interno y hasta se tienen fotografías de él. Sus acciones se  ponen de manifiesto a través de las reacciones instintivas del sentido del equilibrio, que se captan con las varillas.

El radiestesista que utiliza un péndulo, capta las señales de unas ondas hasta ahora desconocidas, de las que tan solo se sabe que sus ecuaciones de generación y transmisión no se corresponden con las de las bien conocidas ondas electromagnéticas, tales como la luz o las de radio. De estas desconocidas ondas, ha sido posible medir únicamente sus peculiares longitudes de onda y comprobar que están moduladas en amplitud, lo que prueba que verdaderamente estas ondas existen. El órgano sensor se encuentra en el interior del cerebro y se captan a través de los casi imperceptibles movimientos del péndulo, controlados por el encéfalo del radiestesista.

Carlos Pellón con las varillas de zahorí
Carlos Pellón con las varillas de zahorí

¿Cualquiera puede practicarlo?

Sí con un sencillo aprendizaje. Basta con tener normales el sentido del equilibrio y el cerebro. Su sensibilidad cambia mucho de unas personas a otras y algunas las captan directamente, sin necesidad de varillas ni péndulos.

¿Existe algún método para conocer y detectar los lugares con actividad telúrica?

Entendiendo por actividad telúrica los sucesos que se producen desde el interior de la Tierra, el zahorí puede detectar con total precisión los lugares en los que la actividad telúrica es más probable que se produzca. Son aquellos lugares en los que la resistencia del terreno es más débil a consecuencia de los plegamientos y las corrientes que circulan por él, por lo que puede romper con más probabilidad.

El radiestesista puede localizar estos lugares pero con una cierta incertidumbre, teniendo la ventaja de poder hacerlo sin necesidad de estar situado directamente sobre el terreno.

¿Ha podido comprobar la existencia de las líneas Hartman y las Curry? 

Desconozco el rigor del método científico empleado para su descripción, por lo que no puedo opinar sobre ellas.

Me cuesta creer en la existencia de unas redes de líneas tan regulares cubriendo toda la tierra.

Conozco que un plegamiento geológico genera una familia de líneas sensiblemente equidistantes entre si y que un segundo plegamiento situado más profundo y orientado a 90º con respecto al anterior, proporciona al zahorí en la superficie, la imagen de una retícula. Es posible que esta figura haya dado la falsa impresión de que era una red que cubría toda la superficie de la Tierra.

En tu opinión ¿Qué razones llevaron a los hombres del paleolítico a levantar sus dólmenes en lugares telúricos?

El lugar elegido es el que presenta más posibilidades de que a través de él se produzcan emisiones de gases procedentes del interior de la tierra, cosa que creían favorecería el tránsito del difunto a través del inframundo.

De hecho, su estructura está perfectamente diseñada para conseguir la máxima concentración de gases pesados en su interior, incluso aunque la emisión sea violenta y de gran volumen.

Carlos Pellón junto al junto al menhir llamado El gigante de Manlio - Carnac (Francia)
Carlos Pellón junto al junto al menhir llamado El gigante de Manlio – Carnac (Francia)

¿Puede una persona sanar o reequilibrarse energéticamente al situarse sobre alguno de estos puntos telúricos? 

En principio no veo ninguna razón para ello, pero si la persona lo cree firmemente, no debe descartarse el poderoso efecto de la autosugestión.

¿Las energías telúricas afectan a la vida cotidiana de las personas? ¿Crees en la geobiología?

Se da una circunstancia que ha de tenerse en cuenta. El zahorí detecta el sentido de circulación de la corriente por una serie de pequeños sobresaltos de pérdida del equilibrio, que no tienen la duración ni la intensidad para provocar que las varillas se cierren, pero que su continuidad en el tiempo termina provocando que las varillas se cierren, aunque lo hagan de un modo muy tímido.

A la vista de ello, deberá colocarse la cama de tal manera que esta circunstancia no se produzca cuando la persona esté durmiendo, ya que daría lugar a un sueño inquieto, sobresaltado y por ello poco reparador.

Parecidas circunstancias deben tenerse en cuenta a la hora de situar la vivienda fuera de zonas en las que puedan producirse emisiones de gases procedentes del subsuelo.

¿Los lugares telúricos nos pueden poner en contacto con “otra dimensión”?

He visitado, conducido por personas relevantes dentro del esoterismo, lugares que definían como “Puertas dimensionales”, sin encontrar en ellas nada diferente de un terreno normal, con sus líneas de corrientes superficiales y profundas. Tampoco he encontrado a ninguna persona que afirmara haber cruzado esas puertas o que conociera directamente a alguien que lo hubiera hecho.

Sin embargo, trabajando con las desconocidas ondas de las que hablábamos en la radiestesia sí he encontrado indicios de que efectivamente existía otra dimensión en la que el factor tiempo se alteraba.

Pero teniendo en cuenta que desconocemos la verdadera naturaleza de estas ondas, queda un muy largo camino por hacer, por lo que de momento han de calificarse como de “indicios”.

Carlos Pellón en Collado de Sejos
Carlos Pellón en Collado de Sejos

¿Podrá la ciencia algún día demostrar la radiestesia y dejar de tratarse como una pseudociencia?

Espero que sí. Para ello ha de investigarse con rigor científico y metodología adecuadas.

Y por último, ¿Qué puede aportar a la Humanidad? ¿Sirve de algo al Hombre actual?

Una vez reconocida, espero abrirá el camino a un mejor comportamiento  del individuo y con ello de la comunidad, por motivos de su propio interés.

En los correos electrónicos que nos intercambiamos, Carlos me hace una advertencia sobre los textos esotéricos vinculados a la radiestesia: “Están cuajados de términos altisonantes pero carentes de contenido, que solo buscan impresionar y dar la sensación de que se define algo científicamente. En general se afirman cosas sin ningún rigor científico, dando por sentado que son verdades indiscutibles”. 

 

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